Apuntes sobre asesores y pronosticadores

El rey quería invitar a su amada a una excursión de un día a un lago cercano y para ello llamó a su experto en clima quien le pronosticó un día espléndido de sol. En el camino se encuentra con un campesino montado sobre un burro quién al saludarlo le advirtió que venía una terrible tormenta con lluvias torrenciales.

Publicado en El Cronista, 03 de septiembre de 2019
El rey no escuchó la advertencia, llegó al lago y el diluvio fue de tal magnitud que debió regresar de inmediato totalmente empapado. Al ingresar a su castillo despidió al pronosticador y llamó al campesino. Tuvo la intención de contratarlo, hasta que el campesino le aclaró que cuando el burro tenía las orejas caídas le preanunciaba tormentas. El rey contrató entonces al burro, costumbre que fue creciendo gradualmente entre los gobernantes. Es por eso que contratar burros como asesores se ha generalizado en nuestros días y hoy ocupan los puestos mejor pagados de los gobiernos de turno.

Como si todas las calamidades hayan caído sobre nosotros, los encuestadores se equivocaron, los asesores se equivocaron sobre todo los expertos en economía, los pronosticadores fallaron, salvo alguna aislada y honrosa excepción. Parece una conspiración, aún cuando en rigor de verdad, los errores comunes se extendieron como una plaga, un verdadero virus en donde tuvo un papel preponderante la comunicación virtual de las redes, y la interconexión entre los fallidos, que generaba recálculos revisiones rectificaciones y ajustes hasta llegar a conclusiones estándar que estuvieron muy lejos de la realidad.
Entre otros, se comenta la interacción de los troles, descripto como un grupo de personas con identidad desconocida que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, o proveniente de un foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, o similar, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios reacciones en una dirección predeterminada o para que se enfrenten entre sí, (fomentar discordia, profundizar odios, aumentar la grieta, etc.).
Las consultoras culparon, curiosamente, a los ciudadanos por los resultados, y a la metodología que ellos mismos utilizaron con teléfonos fijos, olvidando que nadie puede alegar su propia torpeza, y que tampoco se puede castigar por actos propios al mensajero. En rigor, las respuestas fueron impresentables, y los daños producidos no tienen hoy ninguna forma de resarcimiento. Parece que nadie se aseguró de que la retribución estuviese ligado a su eficiencia, tratándose de una obligación de medios y no de un deber de resultados. Para algunos observadores se dieron una serie de corruptelas, como por ejemplo, anunciar resultados falsos para influir sobre los indecisos, teniendo en cuenta que “miente miente que algo quedará” (Joseph Goebbels, Ministro de propaganda de Hitler). En la política siempre existe en forma subyacente la intención efectiva de la manipulación de las voluntades y de los votos.
En parte podemos explicar lo ocurrido con la llamada “espiral del silencio”, teoría de la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann (Profesora emérita de la Universidad de Mainz) en su libro homónimo . En el mismo se analiza la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable. La opinión pública es para Noelle Neumann la piel que da cohesión a la sociedad. Neumann teoriza sobre que la sociedad amenaza con el aislamiento marginación y hasta la soledad para aquellos individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, de tal forma que el comportamiento del público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante y mayoritaria. Cuando el grupo social se polariza, con dos mayorías alternativas, los individuos indecisos o de grupos minoritarios tienden a apoyar a quién tiene mayores adhesiones, recurriendo en parte al voto útil. Los individuos sondean continuamente el clima de opinión con lo que se denomina sentido cuasi – estadístico observando qué relación gradual guardan sus opiniones con los del espacio público, alentándoles si se acercan al mayoritario o cohibiéndoles y reaccionando si detectan que pueden formar parte alguna de las minorías.
La teoría de la espiral del silencio parte del supuesto básico de que la mayor parte de las personas tienen miedo al aislamiento y, al manifestar sus opiniones, primero tratan de identificar las ideas que se presentan en el escenario, para luego sumarse a la opinión mayoritaria o consensuada. En esta disyuntiva, la principal fuente de información serán los medios de comunicación fundamentalmente los orales (radio y tv) y en los últimos años Internet, los blogs las redes sociales y las campañas publicitarias directas o indirectas por estos medios.
En el mundo corporativo se está produciendo una importante transformación, donde se opera en forma selectiva con los consultores asesores y pronosticadores, en función de las bases técnicas y científicas utilizadas, y de la calidad del diagnóstico, y de la eficacia de las conclusiones. En el ámbito público, se busca en cambio a quienes puedan influir en lograr adhesiones o en transformar a la opinión pública para orientarla en un sentido que los pueda favorecer. En este sentido, el empleo de trols, el uso del contenido de las redes sociales, han creado una nueva forma de inteligencia al servicio de las campañas electorales, de dudosa o ninguna compatibilidad con los principios democráticos y republicanos originados en la Constitución Nacional.

Por Julián A. de Diego.
Director del Posgrado en RR. HH. Escuela de Negocios de la U.C.A.

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